Manifiesto de la ODS por el Día Internacional de las Personas Inmigrantes.
El 18 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas Inmigrantes y desde nuestro colectivo creemos que NO hay muchos motivos para celebrar. La situación que está atravesando la población inmigrante en este país está tristemente teñida por los miles de inmigrantes sin papeles y sin derechos, por la explotación y los abusos laborales que sufre habitualmente, por la persecución policial constante y por las cada vez más numerosas deportaciones que se realizan. Consideramos, de hecho, que se trata de uno de los sectores de nuestra población que más ha sufrido a la hora de pagar los efectos de la crisis, a través de la precariedad laboral, despidos, desahucios, desempleo masivo, etc.
Gran parte de la clase política y las instituciones hablan de integración y nos invitan a celebrar la riqueza del encuentro multicultural, pero malgastan muchas veces el dinero público en políticas de integración ya obsoletas que, ha quedado demostrado, no aportan nada a la dignificación de las condiciones de vida de los inmigrantes. Además, la otra cara de ese discurso -la realidad cotidiana- nos muestra que cada día se endurecen más las políticas migratorias a través del cierre de fronteras (lo que está provocando miles de muertes en el Mediterráneo), que aumentan las expulsiones masivas de los trabajadores inmigrantes y sus familias, y que continúan los encierros forzosos en Centros de Internamiento de Extranjeros (que no son otra cosa que camufladas prisiones) de personas que no han sido condenadas por delito alguno.
Pensamos que no puede haber integración posible mientras los inmigrantes deban caminar con miedo por las calles, mientras que tengan que tolerar los abusos de los empresarios y funcionarios, mientras los encierren y los persigan solamente por no tener papeles, mientras sus hijos no puedan tener una vida como la de los demás niños.
Las mujeres inmigrantes han sido un motor dinamizador fundamental de la economía, tanto en sus países de origen como en los de acogida. Incluso, han facilitado en estos últimos la incorporación de las mujeres autóctonas al mercado laboral, al asumir ellas la carga del trabajo socialmente invisible que suponen las tareas domésticas y de los cuidados. Y sin embargo aún no se les reconocen sus derechos como mujeres trabajadoras.
Desde los partidos de derechas y extrema derecha se están impulsando y apoyando discursos que culpabiliza a los inmigrantes de las altas tasas de desempleo, de la escasez de vivienda, de la saturación de las ayudas y otros recursos sociales, de una supuesta imposición de costumbres y hábitos culturales ajenos. Todo ello, con el objetivo de generar reacciones xenofobias y racistas como hemos podido comprobar en las últimas elecciones andaluzas.
POR TODO ELLO:
MANIFESTAMOS nuestro rechazo a las políticas represivas contra la población inmigrante.
LAMENTAMOS el racismo social y el rechazo al diferente.
CONDENAMOS la violencia institucional que se ejerce sobre la población inmigrante.
EXIGIMOS que se respeten los derechos humanos y que los poderes públicos se impliquen en políticas sociales, económicas y culturales para mejorar efectivamente las condiciones de los millones de inmigrantes que viven en este país.
LLAMAMOS a la movilización y a la denuncia para decir ¡BASTA!: BASTA de muertes en el estrecho, BASTA de precariedad, BASTA de abusos, BASTA de criminalizar al inmigrante y a la población que les ayuda. ¡BASTA A LEY DE EXTRANJERÍA!

